DESARROLLO MÍNIMO

Los beneficios de las rutinas de matinales y cuál es la mía

El como empiezas tus mañanas dice mucho de cómo continuará el día y, lo más posible, también el modo en el que acabe. Salir de la cama descolgándote por las sábanas, desmotivado y llegar al baño arrastrándote un caracol o bien sufrir un mini-infarto cuando suena el despertador y salir de casa como un huracán son dos extremos frecuentes en nuestros días. Son tus hábitos los que te han llevado a esa situación y son ellos los que te pueden sacar de allí.Algunos autores y divulgadores tras analizar el cómo comienza el día gente famosa, directivos o simplemente personas satisfechas con su vida, han llegado a la conclusión de que una buena manera de hacer frente a la ansiedad o conseguir más motivación y foco para comenzar el día se encuentra en construir una buena rutina matinal.

Una rutina de mañana tiene, además, su pleno sentido cuando necesitas hacer actividades que en otro momento del día no puedes encajar, ya sea por falta de concentración o de tiempo y que son las que más procrastinamos a pesar de su importancia.En este artículo te espera conocer qué es una rutina de mañana, cómo puede ayudarte en tu vida y cuál es la mía en este momento.

¿QUÉ ES UNA RUTINA MATINAL?

Veamos dos ejemplos de rutina. Por ejemplo, levantarse atropellado y salir dejando la cama desecha a tu espalda, dar un portazo mientras subes al bus picoteando un donut. La segunda rutina podría consistir en levantarte una hora antes, salir a dar un paseo y leer un libro mientras tomas un desayuno saludable sintiéndote tranquilo y en paz. ¿Con cuál te quedas? En ambos casos, cada rutina está compuesta por hábitos. Al igual que no hay hábitos buenos o malos, tampoco hay rutinas malas o buenas, sino rutinas que te benefician, te perjudican o cuyo efecto es neutral como nos cuenta James Clear. Lo que todas las teorías recogen respecto a las rutinas matinales es la elección de estos hábitos y animan, como yo hago aquí, a elegirlos de una manera consciente y coherente a tus valores y necesidades.

Mason Currey tras estudiar las rutinas de personas creativas, llegó a la siguiente conclusión (libremente traducida por mí):

«una rutina es una forma ventajosa de administrar recursos ilimitados: tiempo y energía vital. Una buena y sólida rutina nos hace escapar de la tiranía del estado de ánimo.»

¿Cuántas veces no hacemos algo significativo para nosotros porque “no estamos de ese-humor-concreto-imprescindible-necesario-milagroso-que-casi-nunca-se-da»? Entonces, una rutina es una forma de administrar nuestros recursos acorde nuestros objetivos y prioridades.

Profundizando un poco más, lo más correcto sería decir que una rutina matinal es un conjunto de acciones, o más concretamente, hábitos, que encadenados te permiten vivir una mañana acorde a tus necesidades particulares, eliminar el letargo, dar por finiquitada la ansiedad mañanera y te dará más tiempo (percibido y efectivo) para actuar.

Y, ¿no sé puede tan solo madrugar? Seguramente se podrá pensar que si quiero empezar a introducir otros elementos en mi mañana con levantarme antes tendré suficiente, total, lo llevan haciendo nuestras generaciones anteriores. Y sí, madrugar es ponerte el despertador antes y comenzar tu día. Pero, según mi experiencia, si tan solo te levantas antes y haces cosas sin mucho orden, lo más probable es que acabes abandonando el hábito de madrugar. Reconozcámoslo, la cama puede ser calentita y cómoda sobre todo cuando lo que espera fuera es la civilización. Si no estructuras aquellos elementos que quieres introducir se irán como se disipa la niebla matinal.

¿Qué beneficios hay en las rutinas matinales?

Estoy plenamente de acuerdo en que construir una buena rutina nos ayuda a administrar humanamente los recursos del tiempo (que es el mismo para todos) y la energía vital (que depende de nuestro estilo de vida). Pero también, nos brinda una serie de beneficios que paso a enunciar:

Preservar la fuerza de voluntad. La fuerza de voluntad también se gasta, es limitada. Si comenzamos el día nervioso y sobredimensionando decisiones, cuando llegue el momento de necesitarla, no la tendremos y seremos más impulsivos. Algo que por lo general no es beneficioso. Al construir una rutina de mañana disminuimos la necesidad de tomar decisiones.

Otra cuestión tiene que ver con nuestra identidad. Casi todo lo que hacemos tiene un impacto en la historia que nos contamos a nosotros mismos y que nos repercute en nuestra identidad y nuestro estado psicológico. Si nos levantamos tras sonar varias veces el despertador y tenemos que correr como alma que lleva al diablo estaremos nerviosos y con ansiedad, sintiendo que la vida nos domina. O lo que es lo mismo, que no tenemos el control sobre nosotros, sobre lo que nos ocurre o sobre lo que experimentamos. Además, si comenzamos a madrugar pero lo abandonamos lo que nos estamos diciendo que no somos capaces de comprometernos con nosotros mismos; otra derrota más. Una rutina te hace más sencillo ese proceso. Cuando se comienza a madrugar y a realizar actividades sabiamente elegidas, esto te da poder respecto al tiempo. Harás más cosas significativas para ti y te dirás a ti mismo que eres comprometes y que lo consigues.

El tiempo, ese divino tesoro.  Harl Harnord en su The Miracle Morning comenzó a trabajar en su rutina matinal tras una época en las que estaba hundido. El madrugar y hacer cosas le permitió, por un lado, hacer algo diferente a lo que hacía, es decir, romper una dinámica perniciosa, y por otro lado, encontrar y reservar espacio y energía para desarrollar una serie de hábitos que le sacaron de la situación en la que estaba. Este es otro de los argumentos más importantes. Generalmente, tenemos la sensación de que algo no va bien con nuestras vidas o tenemos proyectos vitales que no llegamos a desarrollar ya sea por cansancio de nuestros trabajos, por nuestros estudios, por la casa que se nos sube a cuestas o un sinfín de cosas. Nos prometemos que ya encontraremos un hueco, cuando, en verdad, deseamos que el hueco se nos aparezca como una epifanía, que nos tome de la mano para no seguir procrastinando. Pero eso nunca se da, hay que reivindicarlo y tomarlo nosotros. Así, utilizar esas primeras horas del día para hacer aquello que deseamos y que solemos procrastinar o abandonar es una muy buena opción.

Otro argumento es el biológico. Con una rutina mañanera ayudas a engrasar tu ritmo circadiano. Como comenta Marcos Vázquez, tenemos “un reloj interno que regula nuestro comportamiento y estado fisiológico durante un ciclo de 24 horas». Este sofisticado reloj necesita estímulos externos para mantenerse en correcto funcionamiento, entre otros, la luz. Tanto si te expones a luz solar, como si comienzas con actividad física en la mañana, ayudarás a su sincronización. Está claro, es solo una pequeña pieza en todo un conglomerado de acciones, pero por algo se empieza.

Y el último argumento subjetivo. Las mañanas son silenciosas y muy tranquilas. Se agradece y engancha cuando amaneces y aún la gran parte de las personas sigue durmiendo ya que encuentras una paz y un silencio que se va disolviendo a medida que el tiempo va transcurriendo. Personalmente, ver amanecer y disfrutar de las calles silenciosas es un regalo. Estar en casa, con el edificio silencioso y sin ningún murmullo a mi alrededor me permite enfrascarme aún más en mis tareas. Siento que el tiempo no pasa, sino que se desliza. Como era de esperar, el como empiezas tus mañanas también afecta a tu productividad. 

Los beneficios personales adaptado a nuestras circunstancias

Los beneficios individuales dependen de los contenidos que quieras añadir a esta rutina. Por ejemplo, si eliges un enfoque más relacionado con el autocuidado y el desarrollo personal podrás obtener más atención y un incremento del flujo de energía a lo largo del día e, incluso, adquirir diferentes habilidades que te lleven al lugar donde quieres estar. Sin embargo, hay otros enfoques deportivos, lo que implica movimiento como hacer ejercicio o actividad física. Otros pueden ser más creativos para poder desarrollar ese proyecto que llevas queriendo hacer desde hace mucho tiempo. No hace falta complicarse mucho y querer adquirir rutinas extremas como la de Mark Wahlberg o las de Leonardo Da Vinci que probaba el sueño polifásico para disfrutar de una buena mañana. Como se puede ver, hay tantas posibilidades como personas. En mi caso, como te cuento en el siguiente apartado, a mi me funciona un compendio de estos citados.

Lo importante y lo que he extraído tras muchos experimentos y lecturas, es que las cosas que se hagan por las mañanas deberían estar vinculadas a tus valores y cómo quieres que se plante tu día sobre todo si introducir una nueva rutina matinal está vinculado a levantarte antes u hacer cosas que nunca habías hecho anteriormente. Si no está vinculado con tus objetivos ni con tus valores es muy posible que en un espacio corto de tiempo lo abandones sin ni siquiera haber experimentado sus beneficios. 

Mi rutina

Mi rutina actual es un compendio de experiencias pasadas intercalada con nuevos elementos por mis circunstancias actuales ya que no siempre he tenido los mismos horarios laborales ni las mismas necesidades. Es más, ahora mismo continuo experimentado e intentando mejorar ya que la vida continua variando. A grandes rasgos establezco seis bloques de diferente duración. Cada bloque puede variar las actividades concretas dependiendo del día o de alguna modificación que deba hacer.

1. Propósito/foco

2. Movimiento/actividad

3. Conocimiento

4. Acción/creación

5. Nutrición/hidratación

6. Aseo, higiene o vuelta a la neutral zone (concepto escuchado en Thomas Frank al que no dejo de dar vueltas)

Y cómo se traduce esto a la nueva normalidad:

5:45 Me levanto de manera natural ya que me suelo despertad sobre esa hora.5:45 a 6:00 Café y breve escritura del diario con el fin de buscar foco y claridad.  

6:30 Carrera. Suelo correr entre 3,5 y 5 km diarios. Un día o dos suelo destinarlos a dar un buen paseo. Paralelamente, escucho podcast de diversas temáticas que me inspiran o nutren de nuevos conocimiento.

6:50-7:00 Regreso a casa y me ducho.

7:00-7:20 aprox. Desayuno a base de porridge con fruta y café. Aunque a veces no desayuno ya que algunos días hago ayunos intermitentes (intermitent fasting). Aprovecho el desayuno para ver algún vídeo de contenido interesante (previamente fijado para evitar perderme por internet) o leer algo. Después, recoger todo.

7:30 Comienzo la lectura.

7:55 Salgo al trabajo.

Esta rutina de mañana es la que mejor se adecua a mis circunstancias actuales. Por ejemplo, corro a esa hora porque me despeja, me encanta la mañana con su silencio, ver el amanecer y poder disfrutar de los olores renovados de los parques cercanos a mi casa. No obstante, en futuras entradas comentaré algunas otras que he tenido, los errores que cometido y algunas de reflexiones respecto a las rutinas matinales. 

Y tú, ¿cómo sueles organizarte las mañanas?

¿Te ha gustado?

Cada semana jueves comparto lo que aprendo en forma de: 

  • Un micromensayo personal
  • Aprendizajes varios
  • Una frase mía y otros
  • Una pregunta para ti
 
Solo contenido significativo. 

1 comentario en “Los beneficios de las rutinas de matinales y cuál es la mía”

  1. Guau, menuda rutina. Leyéndote me doy cuenta de que soy el caos hecho persona jajaja debería tomar nota. Me gusta mucho eso de mirar la agenda y escribir a primera hora para focalizar objetivos. Yo tengo varios problemas, no despierto naturalmente (si duermo sin despertador, con suerte estaré levantándome a las 12 de la mañana) Me levanto y desayuno, chechando las redes, perdiendo un montón de tiempo…

    Como no trabajo como tal, es decir, no tengo que ir a ningún sitio físico, ni desplazarme para llegar al trabajo, todo lo hago de una manera mucho más lenta, está claro, que podría aprovechar mucho más las primeras horas de la mañana. ¡Mira cuantas cosas haces tú en unas pocas horas! Saludos

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