DESARROLLO MÍNIMO

Journaling: una práctica no tan contemporánea. Trayectoria y beneficios de llevar un diario.

Virginia Woolf, una de las más celebres escritoras de habla inglesa, escribió durante toda su vida un diario en el que dejaba a su mente discurrir. Entre las páginas de su escritura personal se pueden encontrar sus desasosiegos, el crudo y difícil proceso de sus novelas, pero también sus momentos de brillantez. Se lee la transcripción de su vida cotidiana, sus reuniones con amigos y las diversas reflexiones respecto a su sociedad. Su diario era una emanación de sí misma, un diálogo continúo sobre todo los procesos que la tocaban y quizá algo más. Una vez llegó a escribir:

 

«Tengo tanto frío que apenas puedo sostener la pluma. Lo huero que es todo, con estas palabras terminé la última anotación; realmente he tenido esta sensación con notable persistencia, o quizás hubiera debido escribir más aquí»

Esta frase, transcrita aún con frío, hace referencia a esa oscuridad “lo huero que es todo” y arroja la duda sobre si la escritura de su diario hubiera podido ayuda a disipar tanta oscuridad. Aunque ni toda la escritura del mundo pudo salvar a Woolf del río al que acudió en sus últimos momentos de vida.

 

Un ejemplar del los diarios de Virginia Woolf, actualmente pueden leerse editados al castellano.

Virginia Woolf no ha sido la única. Numerosos escritores han llevado a cabo su obra diarística y, a pesar de ser una escritura del yo, ha acabado siendo una escritura pública, un género literario en sí mismo. Históricamente, la escritura de un diario se puso de moda en el siglo XIX cuando el romanticismo extendió la subjetividad y el reino misterioroso del yo. Sin embargo, no fue únicamente una práctica contemporánea u occidental.  Sei Shonagon, (Japón, siglos X-XI) poetisa del período Heian, y dama de la corte de la emperatriz Sadako, escribió uno de los más famosos Makura no Soshi (literalmente “Notas de la almohada”) que han sobrevivido al paso del tiempo y cuya lectura recomiendo encarecidamente. Estos escritos eran una serie de notas que tanto los hombres como las mujeres escribían al terminar el día y guardaban en sus almohadas de madera. Allí se anotaban todo lo que había vivido. El de Sei Shonagon está repleto de su idiosincrasia personal, no solo parece un fresco recién pintado del Japón de la época, sino también una muestra de su subjetividad. Este texto no llega a ser el concepto que tenemos hoy en día de un diario, pero sin duda tiene algunos de esos elementos. 

De todas formas, ni la poetisa japonesa ni otros escritores que llevaron un diario, como Lev Tolstoi, Alejandra Pizarnik o Frank Kafka, pudieron prever el futuro y conocer los actuales trabajos de psiquiatría que atestiguan los beneficios de la escritura expresiva y la gran cantidad de personas que llevan y mantienen un diario a diario por los beneficios que tiene. Veámoslo a continuación:

  • Claridad.  Lorena Álvarez tiene una canción titulada “El bosque tenebroso de mi mente por la cual da un paseo por ese bosque a veces tétrico, a veces luminoso, de su cabeza. Nuestra conciencia, en ocasiones, se enreda, los pensamientos se enmarañan dificultando que los podamos observar en perspectiva. Aún más, no es solo esa falta de claridad, sino la celeridad con la que emergen nuestros pensamientos sin posibilidad de que se detengan. Hay quienes dicen, incluso, que nuestra mente es un mono hiperactivo que no deja de saltar de árbol en árbol (es decir, de pensamiento en pensamiento). Por eso apuesto, por experiencia propia, que la escritura bien guiada puede ayudar a desenredar el lío y hacer que el mono descienda su velocidad para ver de una manera más ralentizada la trayectoria de su salto. Al escribir, las palabras deben tener una linealidad y una dirección para ser escritas, por tanto, nuestro pensamiento desciende su velocidad y a veces nos permite seguir mejor el hilo de nuestros pensamientos. 
  • La capacidad sanadora de las palabras: Karen A. Baikie y Kay Wilhelm, resumieron tras analizar los resultados de varios estudios del ámbito de la psiquiatría, que la escritura expresiva gozaba de suficiente evidencia como para atestiguar sus beneficios en la superación de traumas e incluso que en pacientes sanos, tenía un beneficio similar que el abordaje psicológico tradicional. En este sentido, el metanálisis, algo que desarrolló Smith (1998), manifestó que la escritura expresiva tiene una especial incidencia en la mejorar de alexithymia, una inhabilidad subclínica para describir experiencias emocionales para uno mismo u para otros. Lo mismo sucedía con el splitting que hace referencia a los que no ven matices entre las cosas y se acercan los extremos de ver las cosas blanco o negro. Del mismo modo, el escribir un diario puede reforzar incluso nuestro sistema inmune y ayudar a lidiar con enfermedades.
  • Paliar el efecto de los traumas. El estudio de  James W. Pennebaker y Cindy K. Chung asegura que la escritura es un mecanismo potencialmente beneficioso para ayudar a organizar la estructura y la memoria traumática, consiguiendo resultados más adaptativos y que ayudan a paliar el efecto de algunos traumas.
  • Comprensibilidad. En general, tendemos a hacer comprensible nuestros pensamientos al escribir ya que hacemos el esfuerzo de encontrar palabras y frases que reflejen el contenido de nuestros pensamientos.  Esto nos obliga a adentrarnos en las frases y en nuestro propio pensamiento.
  • Deslocalizarse de uno mismo. Al escribir sobre uno mismo y lo que nos afecta nos puede ayudar a observarnos con cierta distancia. Así, se adquiere cierta relatividad que nos permite contemplar el objeto de nuestras zozobras o incluso nuestra felicidad de un modo más desapegado y, a veces, más claro.
  • Un bálsamo contra el olvido. Si bien es cierto que hay muchos métodos para capturar una instantánea de ti mismo o de tus circunstancias, el escribir te permite retornar a una parte de ti, de tu vida y el poder de releer el pasado de otra forma y, así, te permite acercarte a momentos dichosos, pero también te hace ver todos los cambios que han tenido lugar y el cómo se ha sobrevivido a ellos.
  • Registra los cambios. En relación con el apartado anterior, resulta esencial llevar un diario en un momento de tu vida en que quieres impulsar un cambio o introducir nuevos hábitos y mejorar. Esto permite registrar la incorporación de estos nuevos hábitos y sirve, a la par, para reflexionar en torno a ellos, reconectarte con tus principios rectores y, mediante la relectura del diario, volver emocionalmente a las novedades.
  • Creatividad. Por que no todo en la escritura es la expresión de sentimientos. Llevar un diario, según mi experiencia, potencia la creatividad en dos vías. La primera, la creatividad resulta necesaria para la resolución de problemas. Cuando te enfrentas a un reto o a algún malestar, el escribir y el expresarlo puede ayudar a descender la tensión y el malestar. Acto seguido recomiendo reflexionar sobre cómo solucionarlo ya que permite poner en práctica el pensamiento lateral para buscar alternativas. En segundo lugar, la creatividad artística. Escribir también permite jugar con las palabras y utilizar otros tonos que quizá en la vida cotidiana no se prestan. Inventarte metáforas, imágenes visuales de manera escrita. Todo lo que quiera la imaginación.

CONCLUSIONES


Se podría decir que hay dos opciones a la hora de escribir un diario: optar por privilegiar la escritura de las emociones o, por el contrario, la redacción de los sucesos del día a día.  Desde mi experiencia, no conozco a muchas personas que se limiten a registrar lo que hacen a lo largo del día sin exponer sus emociones o sin al menos extraer algún aprendizaje. Es muy posible que, por todos estos motivos anteriormente nombrados, ya sean subjetivos o los que vienen respaldados por diversas investigaciones científicas, han hecho que la escritura de un diario o el famoso journaling, sea una de las acciones más recomendadas y a la par más reconfortantes y accesibles que podemos realizar en nuestro día a día.

¿Algún motivo más por los que comenzar a escribir un diario?

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  • Un micromensayo personal
  • Aprendizajes varios
  • Una frase mía y otros
  • Una pregunta para tí

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