DESARROLLO MÍNIMO

Cómo hacer que tus propósitos sean más que ilusiones: sigue a un gato y hazte estratega.

Quizá hayas dejado de insistir en eso de los propósitos de nuevo año. Puede que te parezca algo lejanos. Si te estas planteando qué podrías hacer para que tus propósitos fueran algo más que especulaciones sigue leyendo. 

En este artículo vamos a ver  como perseguir a un gato puede ayudarnos a alcanzar los propósitos del fin de año sean algo más que un deseo. Y sobre todo, vamos a hablar que mentalidad de estratega puedes poner en práctica para poder llevarlo a cabo. 

En este post voy a acabar el arco de artículos que empecé hace algunas semanas respecto al fin de año, propósitos y objetivos. Este articulo, de hecho, forma parte de uno mayor que esperaba ser una mini guía. Lo dividí por su extensión. En la primera parte hablé respecto a qué es lo que quizá esté fallando en los propósitos (o mejor dicho, en los enfoques) para que se queden colgados en las primeras semanas de enero (o casi al inicio de comenzarlos).

Del mismo modo, este artículo se enmarca en una serie que tenía como objetivo reflexionar sobre el fin de año y esos primeros momentos de uno nuevo. En varios post, hemos visto cómo hacer un balance o cómo escribir unos propósitos que te sirvan de mapa y para que sean algo más que un mero deseo

Si has llegado a este articulo y no es fin de año, pero te planteas como alcanzar tus propósitos vitales, te animo a que le eches un vistazo que puede que muchas cosas las puedas adaptar sin importar la fecha del calendario. 

Cómo hacer que tus propósitos sean más que ilusiones

Propósitos: Primero Consigue Seguir a un Gato

Para desarrollar y alcanzar tus propósitos no hay nada como Primero Conseguir Seguir a un Gato. En esta frase se encierra cuatro pequeños enfoques que suponen una base sobre la que asentar el futuro éxito de la consecución de tus propósitos: PCSG (Positivos, Concretos, Significativos y Graduales).  Eso es lo que deberían ser y estar enfocado tus propósitos.

  • Positivos: tus propósitos deberían estar planteados “positivamente”. Con esto no me refiero a que sean frase del pensamiento positivo (inserte chispita de luz aquí), sino que sean cosas que quieras adquirir o desarrollar y no evitar. Un estudio observó que las personas que orientaban sus objetivos en términos evitativos tenían menos éxito respecto a los que los planteaban en un termino de “aproximación”. Ejemplo: en vez de plantearte ser menos sedentario, plantéatelo en términos de llevar una vida más activa; en vez de plantearte aprender a decir no, quizá sea mejor aprender a decirte sí a ti.
  • Concretos: Por otro lado, habría que ser muy concretos con tus propósitos, mejor que sean pocos pero sabiamente escogidos y que seamos capaces de resumirlos en una frase sencilla. Como decía Aaron Beck:

“Si nuestro pensamiento es sencillo y claro, estaremos mejor dispuesto a alcanzar nuestras metas”.

Ejemplo: llevar una vida más activa es algo generalista, es mejor concretizarlo: hacer ejercicio x veces a la semana o, en la medida de lo posible, alcanzar un mínimo de pasos.

  • Significativos: Es decir, deberían partir de la sinceridad con uno mismo, reflexionar profundamente que implicación emocional y de pensamientos está vinculado tu propósito. Por ejemplo, si tu propósito es hacer deporte cuatro veces al día, ten muy presente porqué lo quieres conseguir: quizá sea por salud y hacer todo lo posible por cuidar tu cuerpo y tu mente (evitar dolores y trabajar para una mejor calidad de vida), aunque también podría ser por ofrecerle un ejemplo a tus hijos. Encontrar tus motivaciones va a ser algo esenciale para que en los momentos de flaqueza y de cansancio no cedas y regreses a tus objetivos una vez pasado el temporal.
  • Graduales: Piensa en tus objetivos como microproyectos en los que embarcarte y conseguir mejoras de manera gradual. Por ejemplo: si quieres leer de manera habitual, antes que plantearte leer un libro a la semana, podría estar mejor comprometerte con leer 15 minutos todos los días, y a medida que adquieras constancia y habilidad y aumentando (graduando) la acción (también puedes leer este artículo sobre el tema). Y si resulta que tu meta o propósito es algo cerrado como sacarte el carné de conducir, ejemplo: puedes plantearte matricularte; luego asistir tres veces a la semana para hace test y todos los días 15 minutos en la aplicación de la DGT. Poco a poco se llega a Mordor.

Cuando ya tengas un esquema en mente,  es hora de pasar al siguiente paso.

Pensamiento estratégico: convertir tus objetivos en hábitos

Las ilusiones pueden motivar y encender una chispa para cambiar, pero el pensamiento estratégico es que el conduce la acción y consecución. De hecho, otro consenso por parte de algunos estudios científicos fueron precisamente que aquellos que afrontaron estrategias de afrontamiento y conductuales tuvieron más éxito en la consecución de sus propósitos (ejemplo aquí y aquí). La mejor forma que he encontrado de llevar a la práctica esto (y creo que es la única manera) es tratando a tus propósitos como hábitos, que es en verdad lo que son: unos hábitos que quieres desarrollar, pero aún no has hecho.  Para ello, se debería trabajar los propósitos como lo que son, unos nuevos (y flamantes) hábitos.

Un hábito, como ya sabes, son las prácticas habituales que hacemos de manera recurrente. De hecho, en parte, somos nuestros hábitos. Charles Duhigg ya señaló su poder en un fabuloso libro que aún no ha perdido vigencia. De hecho, no solo mostró su poder, sino como surgen, cómo funcionan y cómo podemos aplicárnoslo. James Clear, ha continuado ahondando sobre estas cuestiones. Pero no vamos a hablar de hábitos aquí, solo voy a comentar brevemente un esquema general para puedas comenzar a convertir tus propósitos en hábito.

Se un diseñador. Establece y piensa cuándo van a ponerse en marcha esos hábitos:  ¿van a ser diarios? ¿tres veces a la semana? ¿van a ser varias veces al día?

Si tus hábitos son más psicológicos, la cosa es algo diferente pues es en vez de pensar en un momento concreto realmente hay que pensar en que es aquello que lo que va a generar tus nuevos hábitos para poder ofrecer una respuesta distinta a lo que solias hacer. En este sentido, quizá no se pueda planificar en un horario, pero si se puede trabajar para prestar mucha atención sobre tu pensamiento. Por ejemplo, no es lo mismo planificar cuatro tardes de entrenamiento que ser más empático con la gente que te rodea. Para el entrenamiento, puedes apuntarte a un gimnasio, ponerte una alarma y dejar tu ropa deportiva a la vista. Para lo segundo, es detectar cuando no lo estás haciendo o bien detectar oportunidades para hacerlo.

Escríbelo, agéndalo y tenlo a la vista.

Pequeño y gradual.Grandes cambios requieren pequeños pasos. Ya lo hemos visto antes. Parte de la estrategia que se encuentra en el transfondo está el pensar cómo de graduales y pequeños van a ser tus avances hacia el propósito que te has marcado. No hay una forma de teletransporte de la nada al todo, así que pequeño y gradual.

Registra tu progreso. Ahí es esencial llevar cierto control cómo vas adquiriendo tus nuevas habilidades y hábitos. Por ejemplo, llevando acabo un pequeño registro de hábitos en forma de tabla y escribiendo qué ha sucedido. Sí un día no has podido mantener tu compromiso podrías preguntarte qué ha sucedido, qué dificultad has encontrado y cómo podrías solventarla la próxima vez. No debería ser un diario de frustraciones, si una forma de adquirir conciencia y conocimiento.

Empápate. Para mi otra cosa que ha funcionado es empaparme de aquello que quería desarrollar o adquirir. Sea cual fuera sobre, descubrí quien leer, escuchar, hablar o investigar sobre eso, me ayudó mucho. En verdad creo que es por que profundizas respecto aquello que quieres desarrollar y, por otro lado, creas tu propio ambiente donde está presente de un modo que no puedas obviarlo y no lo olvides. Por ejemplo, siguiendo con el ejemplo del deporte: leer sobre entrenamiento, seguir a cuentas de divulgadores del deporte, hablar con gente de sus prácticas deportivas, etc. 

Premios. Valora tus progresos con felicitaciones e incluso reflexiona que tipo de premios podrás darte cada vez que vayas avanzando en tu ruta hacia los propósitos. Háztelo fácil y divertido.

CONCLUSIONES

Querer desarrollarnos y mejorar es algo inherente, quizá, en nuestra especie. Los propósitos no dejan de ser hitos en un camino más amplio: ruta hacia el desarrollo y la mejora personal. Reconozcámoslo, poca gente manifiesta propósitos del estilo: este año voy a fumar más. No, de un modo u otro, deseamos aproximarnos a una mejor versión de nosotros mismos. Sin embargo, a veces es complejo y la fuerza que irradia los cambios de calendario o de año pueden ser una fuente de desilusiones o frustraciones. Saber qué puede ocurrir y tener una estrategia para canalizar todos esos deseos de cambio es vital. Hemos visto como Conseguir Perseguir a un Gato es un buen modo de enfocar nuestros propósitos y lo importante de ser un estratega de los hábitos.

Espero que este articulo te haya ayudado de algún modo a plantearte estas cuestiones desde otro enfoque. Estaré encantado de saber tu opinión abajo en los comentarios. Y si te ha gustado, puedes ayudar compartiendo el artículo o suscribiéndote a la newsletter.

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