DESARROLLO MÍNIMO

¿Cómo acabar con la procrastinación por desconcentración? la técnica del POMODORO (+ apps)

Para quien me conozca, me gusta mucho el concepto de “cortafuegos” aplicado a la gestión del tiempo y en general para la productividad personal. Hay una técnica clásica en este mundillo que se adhiere muy bien a este concepto. Veamos.

Un cortafuegos es algo que imposibilita la extensión de un incendio forestal. Esto se consigue a través de trazar líneas en el bosque y creando claros en su lugar para crear secciones en él. Así, cuando hay un incendio, el fuego se queda “atrapado” entre esos claros evitando su extensión (según condiciones climáticas, etc).

Esto aplicado a la productividad sería toda aquella técnica o enfoque que implique poner unos limites a acciones que, costándote evitar, quieres ponerles un freno. Entre los fuegos que nos suelen prender los montes de la productividad y la concentración se encuentran: la procrastinación y la desconcentración. A todos nos ha pasado alguna vez pasar por épocas de escasa concentración. O lo que es lo mismo, que el tiempo pase y tener la mente en todos los lugares posibles menos en la tarea que nos debemos hacer. Quizá te suene. Hay veces que estamos distraídos por preocupaciones o cansancio. Sin embargo, se está experimentando un aumento en la desconcentración, a veces vinculada al uso constante de redes sociales y la atención a las notificaciones móviles.

Sin embargo, hay una técnica clásica en esto de a la productividad personal que sirve como cortafuego a estos fenómenos: la Técnica del Pomodoro. Y sí, tiene que ver con la salsa de tomate.

Mucho se ha escrito sobre esta técnica, incluso se dan seminarios y talleres. El propósito de este post es contarte de en qué consiste y cuáles son las teorías en las que se sustenta. Pero sobre todo comentarte algunos de sus elementos positivos y en qué casos podría estar más que recomendado y en que otros casos no y es mejor que se busquen otros modos de encontrar concentración. Como en todo, sentido crítico. Como broche, te cuento algunas aplicaciones que puedes usar para ponerla en práctica y un extra que sin ser Pomodoro puede que te ayude a encontrar algo de concentración y una poquita de motivación extra.

De su invención y su mecánica básica

La técnica de pomodoro se basa en la fragmentación del tiempo asignado en trabajar/estudiar en unidades fijas de 25 minutos seguidos de cinco minutos de descanso. Es decir, trabajas intensamente durante 25 minutos y descansas otros cinco. Tras completar varios de estos pomodoros se realizan pausas más largas. Sencillo verdad. Pues tiene su salsa.

Su ideólogo fue Franceso Cirillo a finales de los ochenta. No sé sabe muy bien cómo llegó a idear el sistema, se especula que quizá se ideara la en la cocina, pues Pomodoro es tomate en italiano y 25 minutos son los que hipotéticamente se tardaría en hacer una salsa de tomate. Posiblemente, lo que desesaba Cirillo es segmentar el tiempo de trabajo y para ello nada mejor que lo que tuviera por casa: un temporizador de cocina con forma de tomate.

El mecanismo básico de esta técnica consta de cinco pasos principales:

  1. Decidir la tarea o qué actividad a realizar. Selecciona una sola actividad de tu lista de tareas o de tus objetivos de trabajo o estudio.
  1. Poner en funcionamiento el temporizador. Recuerda, 25 minutos, ni más ni menos.
  1. Trabajo intenso durante los 25 minutos del pomodoro. Sin distracciones, con intensidad, como si todo tu tiempo de trabajo se condensaran en esos 25 minutos.
  1. Toma un descanso de unos cinco minutos y tacha o marca en algún sitio que has hecho un pomodoro.
  1. Cada cuatro pomodoros pausa. Toma una pausa más larga entre los 15 y los 20 minutos.

Ejemplo aplicado a una jornada de trabajo basada en pomodoros.

  • Seleccionar la actividad: mirar Notion, la agenda o posit con las tareas que quieras realizar. Para nuestro caso sería resumir un manual. Queremos dedicar 3 pomodos a esta tarea. O lo que es lo mismo, estar con ella sobre una hora y cuarto.

 

  • Accionamos el temporizador y nos ponemos a trabajar. Durante 25 minutos no hay nada más que nuestro manual. Intentamos que sea lo más intenso posible porque total son 25 minutos.

 

  • Al sonar el aviso d que se ha acabado el tiempo, registramos que hemos hecho un pomodoro (una cruz, un circulito, lo que sea) y accionamos otro aviso para cinco minutos. Descansamos, paseamos, bebemos agua, lo que se quiera. Una vez pasado estos cinco minutos volvemos a activar el temporizador otros 25 minutos.

 

  • Cuando se haya completado tres veces la ronda, nos tomamos un descanso más largo de unos 20 minutos.

Esta sería la mecánica básica y esencial de la técnica, sin embargo, hay algunas consideraciones más.

En las profundidades de los Pomodoros

La técnica, como he avisado, no es lo que se dice compleja. Es sencilla, sin embargo, hay algunas consideraciones que sí que habría que tener en cuenta:

  • Solo una actividad por Pomodoro. Nada de mezclar actividades. La teoría dice que, si por ejemplo una actividad se acaba antes de completar los 25 minutos, el resto del tiempo hasta que suene la alarma se para repasar o se profundiza respecto a esa tarea, pero no cambiar a otra. Lo que se busca de esta técnica es la concentración y el trabajo intensivo. Esto se debería conseguir destinando cada bloque a una actividad concreta.

  • Un pomodoro no se para. Esta técnica se basa en el enfoque y reducir la multitarea. Entonces, un pomodoro no se puede parar, no se corta. Se anima a que se busque un compromiso con uno mismo y con su entorno para que no existan interrupciones.

  • Respetar los descansos: Esos cinco minutos de descanso nos ayuda a espejarnos y nos deja la oportunidad de atender algunas de las cosas que nos hayan podido llegar en esos momentos de trabajo. Del mismo modo, esa importante incidir que al incluir pequeños descansos se retrasa la fatiga mental. La idea es no llegar a estar del todo fatigado en el proceso. 

Hay una cuestión y es que si estás pensando en utilizar esta técnica es porque te cuesta concentrarte o la tarea que tienes que hacer sea tan poco seductora que te aburra. En ese caso: ¿qué se puede hacer con ese torrente de pensamientos? Es fácil clamar con la concentración plena, pero ¿qué hacer con todas las ocurrencias? ¿qué hacer con esas tareillas que de repente de te ocurren hacer y que son “urgentes”? ¿y esos mensajes de whats app/telegram/signal que responder?  Pues todo eso podría ir a un cuaderno. Apuntarlo y registrarlo para luego revisarlo después. Cuando tuve un período que me costaba horrores concentrarme utilicé esta técnica de la que vengo hablando y me encontré con esa problemática. ¿Qué hacer con todo lo que me provocaba distracciones? No sé si tomé la idea de Thomas Frank o la leí en algún lugar pero lo que hice fue lo siguiente. Me busqué un cuadernito que llamé el Cuaderno de las Distracciones. Allí apuntaba todo lo que se me ocurría, pues a veces eran cosas que no quería que se perdieran. Además, eso de reprimir pensamientos no funciona. La fuerza de su represión es directamente proporcional a la fuerza con la que permanecen y crecen.  Con el cuaderno tan solo registras y vacías de tu mente. Ya te ocuparás más tarde.

En definitiva, otra de las líneas abiertas respecto a esto de los pomodoros es la gratificación que obtienes después. Es decir, es como un juego. Al ir completando tomates o quedando reflejado tu conquista, consigues una gratificación momentánea en ocasiones en el que el trabajo o tu actividad no te lo brinda a corto o medio plazo. Otra cuestión más para probarlo.

¿Es para ti?

Quizá toda pregunta antes de empezar a experimentar técnicas o consejos de la productividad es preguntarnos sí se adecuan a nosotros y a nuestros objetivos.

Personalmente, está técnica me vino muy bien cuando pasé por una fase en la que me resultaba extremadamente difícil concentrarme en una tarea y necesitaba llevarla acabo. Recuerdo, y no es demasiado lejano, que me era imposible concentrarme ni diez minutos. Me venía un torrente de pensamientos que imposibilitaba, literalmente, llevar a cabo el trabajo propuesto. Al cabo de un par de semanas obligándome a realizar varios pomodoros al día, noté que mi capacidad de concentración iba aumentando. Tanto que ya la he dejado y solo la tomo como opción en algunos momentos muy concretos.

Entonces, resumiría que es una técnica aconsejable para ti en estos casos:

  • Si llevas una temporada que te cuesta adquirir concentración.
  • Si notas que tiendes a procrastinar
  • Si tienes que llevar a cabo alguna tarea algo aburrida y necesitas un extra de motivación.

Sin embargo, no todo es brillante en el paraíso del tomate. Del mismo modo que puede tener ciertos beneficios en otras ocasiones puede que no sea la mejor técnica para ti. Pienso en casos en el que se experimenta por una fase de ansiedad por el tiempo. Esto es sentir ansiedad y agobio por el paso del tiempo y la necesidad que este rinda y sea productivo. Quizá si sientes eso, no sea lo mejor estar contabilizando con tanta concreción. Además, puede que acelere tu percepción de tiempo, justo aquello que se debería ralentizar.

Aplicaciones y recursos

Hay toda una pléyade de aplicaciones y de opciones para poder monitorear tus pomodoros. Tanto para los tech como para los más analógicos.

Aún así, algunos recomiendan elijas su versión analógica, es decir, que uses un reloj simple de cocina.  La explicación proviene de la psicología conductual. Se dice que cuando se da la vuelta al reloj de cocina se acciona una serie de mecanismos conductuales que dice a nuestro cerebro y concentración que es hora de activarse. Siempre y cuando hayas hecho eso varias veces para mostrar a tu cerebro ese significado. Con el ti tac en forma de metrónomo nos sentimos inmersos en la acción. Con el ring del final, una forma de ponerle fin y de reforzar nuestro pequeño éxito.

Una forma también de reforzar nuestra conducta y generar un ambiente de concentración es vincular el inicio de los pomodoros con otro elemento como ponerte unos casos para escuchar música. Tras llevar varios días realizando el misma mecánica, llegará un momento que tu mente entenderá que ponerte los casos y activar el tiempo para el pomodoro preceden de manera inequívoca a la concentración. Así, se prepara e induce, como no puede ser de otro modo, a concentrarte.  En mi caso eso de los cascos ha funcionado. Suelo escribir y estudiar con música, más de una vez me he sorprendido poniéndome los casos sin música y tener el mismo efecto de concentración.

No obstante, hay otras formas como aplicaciones que también nos avisan y nos permiten tener un control de nuestros pomodoros como Focus To-Do (multiplataforma) o pomodoro tracker. Entre estos me quedaría el Focus To-Do pues mezcla eso de los pomodoros con algo de gestión de tareas. Además, esta aplicación puede bloquear otras apps que sean una tentación para ti. En cualquier momento puedes administrar sus permisos para este efecto.

Conclusiones: Un bosque como alternativa

Imagen de un bosque de la concentración de la App de Forest.

Pasado un tiempo de la hortaliza, quizá esos 25 minutos se te hagan cortos y quizá quieras experimentar algo similar pero eligiendo libremente el tiempo. En mi caso, la aplicación de cabecera que utilizo es Forest. En vez de conseguir tomates, consigues árboles y arbustos. Podría decirse las mismas pautas de gamificación, con el extra que la variedad de árboles es más atractiva. También existe el aliciente de crear salas de trabajo para quedar con conocidos y amistades a plantar juntos. Además, también tiene la opción de plantación profunda lo que implica que si entras en alguna aplicación diferente, un mensaje emergente te avisará que si lo haces tu árbol marchitará.

Empezamos en el bosque y acabamos el post en otro bosque.

Cuéntame si tienes otras técnicas parecidas o si has probado alguna vez la de pomodoro y qué tal te ha ido.

 

 

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