DESARROLLO MÍNIMO

Hábitos esenciales: cómo encontrar tu hábito clave.

Cuidar de nuestros hábitos puede suponer un cambio de enormes proporciones en nuestra calidad de vida. En el momento que entendemos en qué consisten los hábitos y conocemos algunas estrategias para modificarlos puede venir la curiosa situación de querer cambiar nuestra vida entera de manera radical, superponiendo hábitos positivos sin darle demasiado tiempo a que ninguno se llegue a implantar adecuadamente. Y yo lo entiendo. La esperanza de un cambio es como esa ilusión que antecede a los minutos previos de la apertura de los regalos el día de reyes. O como cuando encuentras esa respuesta que llevabas mucho tiempo anhelando. Es puro gozo.

He tenido largas listas de hábitos que deseaba implantars. Largas por no utilizar otros adjetivos de mayor contundencia. Y como todo en la vida, el exceso es un defecto. Para provocar un cambio significativo en nuestra vida no hace falta sepultarnos en hábitos que no van a implantarse, sino en localizar algunos muy concretos y que estos creen el ambiente propicio para los demás. Me refiero a lo que en la literatura de hábitos se conoce como “hábitos esenciales” o “keyhabits”. Y lo puedes encontrar.En este post, vamos a explorar que es eso de los hábitos esenciales para que puedas dar con los tuyos.

También, te daré algunos ejemplos, por eso de tener más ideas y más campo de exploración.

¿Un hábito para dominarlos a todos?

Los hábitos básicos o esenciales, como decía Charles Duhigg, son esos hábitos que tienen el poder de provocar una reacción en cadena. Es ese hábito que implantándolo y dejando el tiempo actuar “sirven como inicio a otros hábitos. Si se cultivan estos, se pueden producir cambios generalizados. Suelen ser sencillos en su ejecución pero que de forma acumulativa producen cambios a largo plazo.”

En inglés, se les denomina “keyhabits” y me gusta mucho. Pues con eso de clave me recuerda a una clave. Literalmente. Una clave es un término de arte. En un arco arquitectónico, la clave es aquel elemento central (normalmente una roca tallada) que permite que el resto de las piezas que lo integran se mantengan en forma y no caigan atraídas por la gravedad. Una imagen, en este caso, vale más que mil palabras.

Precioso ejemplo de un arco de la entrada del Santuario de Guayente en Sahún (Huesca). S. XVI. Imagen con derechos pero no propios. Traté de localizar fuente pero sin suerte.
Como funciona el reparto de pesos de un arco. Si falla la clave central, el resto se desmorona.

Entonces, en relación con los hábitos, el “keyhabits” sería aquel hábito que mantiene a los demás dispuestos en tu vida de tal manera, que no caigan por el efecto de los estados de ánimo, del cansancio o de otras armas corrosivas.

De hecho, James Clear, afirmaba en un artículo que, gracias a los hábitos básicos, el uso de la fuerza de voluntad para llevar a cabo los hábitos desciende, no la necesitas en gran medida. Es lo que permite, en sus palabras “que hace que tu vida esté en el lugar adecuado y el dominó no caiga”.

El aspecto que tienen los hábitos esenciales

Cada persona tiene unos diferentes y es necesario explorarse y explorarlos para poder determinar cuál es. Pueden ser de diferentes tipos: hábitos físicos, intelectuales, emocionales o espirituales.

 Uno muy repetido, tanto para James Claer, y como para mi mismo, es el deporte. Los días en los que hago deporte suelo relativizar mis pesadumbres de otra manera, estoy más activo, más creativo (más de alguna idea ocurrente ha tenido lugar mientras hacia ejercicio o caminaba). También, tiendo a hacer mejores elecciones alimentarias y duermo mejor. También, me esfuerzo un pelín más a organizarme para que el deporte encaje bien y yo encaje bien con ese momento. Me siento mejor, un poco más fuerte y flexible. Y claro, ciertos hábitos vinculados (alimentación, sueño, actividad) se mantienen en los días de no deporte.

Lo importante es localizar ese hábito que moviliza con mayor facilidad a otros.

Quizá no tenga porque ser únicamente el deporte.

Otro para mí sería la escritura. La escritura de un diario, para ser más especifico. La escritura de diario moviliza otros pequeños hábitos y enfoques muy relacionados con aspectos más abstractos. Por un lado, me obliga a prestar atención a mis sentimientos. Y no solo su existencia, sino al motivo porque los que eclosionan, el motivo porqué algunos están más amplificados que otros, como se conectan con mi pasado o de que enfoques mentales se alimentan. También me ayuda a captar otros aspectos de mi realidad. Tengo un juego que es apuntar una cosa curiosa e irrepetible que haya visto en el día. A lo largo del día, intento estar atento esas cosas. En ese transcurso, me dejo asombrar a veces por lo que sucede a mi alrededor. También, suelo dejar a mi mente fluir para pensar con libertad cierta cuestiones que en otro espacio no puedo. Eso se traduce a un incremento de bienestar percibido, a una mayor capacidad para la resolución de conflictos, tener más confianza en mi mismo y en mi alrededor. En cuanto a hábitos concretos: me ayuda a mantener el hábito del agradecimiento; el hábito de pensar de manera imaginativa; o acostarme siempre un poco antes de lo que lo haría sin el diario. Estos son por poner un ejemplo.

 

La potencia está en la acumulación de experiencia

Acumulación de copos de nieve. La práctica acumulativa genera resultados asombrosos. Fotografía propia.

Los hábitos básicos también suponen cambios acumulativos. Es decir, a medida que se pone en práctica ese hábito, se acumulan los resultados. El hábito se va complejizando, se perfecciona. En relación con el deporte, podría ser profundizar en las técnicas de este, pero también la facilidad con la que nos ponemos a entrenar. Y en ese sentido, a veces lo estético es bastante secundario. En el caso de la escritura de un diario. Los cambios son acumulativos por el bienestar percibido aumenta. También, muchas cosas que ocurren en el diario se extrapolan a otros aspectos vitales. De nuevo, varias ideas han sido refinadas en el diario. Muchos pequeños cambios de mi vida que están en expansión han empezado entre sus hojas.  Por poner un ejemplo. Al hábito de escribir un diario, le ha venido el hábito de escribir casi a diario, de algún modo, para este blog.

¿Por qué son acumulativos los hábitos básicos y a traen más cambios y más hábitos?

Porque están repletos de pequeños triunfos. Charles Duhigg mencionaba respecto a estos que son esa ventaja que hace que continúenos buscando. Y en esa búsqueda de esa sensación de pequeño triunfo, vamos incorporando mayores victorias y realizamos transferencias a otros ámbitos. Se transfieren, por tanto, a esos otros hábitos que dependen de algún modo de ese esencial

En busca de su reverso: antihábito básico

A veces con detectar tu hábito básico no basta, sino también hay que echar un vistazo cuál es ese hábito insidioso que te desencadena una serie de hábitos negativos. Esta idea es de Matt Lewin. Con anti se quiere decir lo contario. Entonces, un antihábito sería el hábito que te resta y te desencadena una serie de hábitos que no te aporta nada. Por ejemplo, el quedarte hasta tarde navegando en las redes sociales podría suponer acostarse tarde, levantase cansado, que te cueste mucho realizar tareas y además mantener la cadena que te ata a notificaciones, promoviendo la desconcentración en actividades en el que necesites tener tu concentración activada.

En el fondo, lo que se propone es aprender a localizar aquellos hábitos que te potencian y elegir darles el tiempo y el espacio necesarios para que carezcan. Paralelamente, detectar aquellos que sean más perniciosos y aprender a irlos bloquearlos. Como con todo, es mejor cosechar pequeños éxitos en una dirección concreta, que naufragar ante un éxito de difícil definición.  

Conclusiones

Detectar un hábito esencial es un ejercicio práctico en el que hay que equivocarse y atuconocerse hasta encontrar aquel hábito que te hace la vida algo más sencilla y que permite crear otros. Sería algo así como aquel hábito que hace que tu día se mantenga estable aún en los días más inestables.

Como todo hábito, hay que tomárselo despacio, saber que en un inicio va a ver una pequeña fricción. En ese sentido, no hay magia, tan solo cambios pequeños, graduales y acumulativos.

¿Tienes algún hábito que podría decirse que sea esencial? ¿Qué otros hábitos esenciales además de los ejemplos se te ocurren?

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