DESARROLLO MÍNIMO

Siete hábitos para un mejor yo

Los hábitos pueden llevarnos bastante lejos, pero antes de buscar hábitos refinados hay que poner unas bases, una especie de andamios en lo que luego seguir superponiendo ladrillos más sofisticados. No hay casa que se comience por el tejado.Hoy comparto una serie de hábitos que suponen unos básicos por son relativamente sencillos de implementar, pero cuyos efectos positivos crecen exponencialmente a largo plazo. Hoy vamos a hablar de:
  1. El hábito de la organización
  2. El hábito de escribir un diario
  3. El hábito de tomar paseos con intencionalidad
  4. El hábito de la exposición a una buena información
  5. El hábito del ejercicio.
  6. El hábito de monitorear tu economía
  7. El hábito del buen auto-diálogo.
Todos tienen algunas líneas comunes como son: una mejor relación con nosotros mismos y nuestro entorno. Esto es porque, en gran medida, nuestra calidad de vida depende de lo que pensamos y en nuestro ambiente. Si aún estás pensando en cuál podría ser tu hábito tu “habito esencial , ya sabes, ese hábito que modifica tu entorno y te hace ir más lejos, quizá se encuentre entre alguno de estos. No obstante, tengo la intención de hacer una serie respecto a los hábitos y quizá ir complejizando un poco más la cuestión a medida que siga experimentando y aprendiendo.

1. El hábito de la organización y gestión de actividades

Cuando estamos en la escuela, los hábitos organizativos se basan en apuntar en una agenda las tareas para el día. A medida que crecemos, las actividades van aumentando, crecen y comienza a hacerse más complejas. Esto se agrava cuanto más inquietos seamos, ya que, más y más pueden crecer. Sin embargo, solemos abandonar la agenda y confiamos en nuestra memoria. Y al final, el alud se nos cae encima, empieza la desorientación y los “la vida no me da”. Lo peor de no organizarse para mi es:

  • Ansiedad y tener la cabeza abotargada de tareas, ideas y proyecto que no se llevan acabo. Por no hablar de esafrustración
  • Inacción. Y no solo inacción de esas tareas que se olvidan o que terminan evaporándose porque al final no te has organizado bien. Si no también, actividades que pueden ser tu ocio. Algunas veces me ha pasado eso de nadar en círculos tratando de elegir hacer bajo cierto tiempo libre mientras el tiempo se escapaba silencioso por los intersticios de la indecisión.

El remedio es la organización. Una buena forma de empezar es escribir en algún lugar las tareas principales que tienes que hacer y tratar de ubicarlos a lo largo de tu semana. Puedes intentar resolver algunas preguntas como: ¿qué es lo que quiero conseguir esta semana? ¿qué actividades obligatorias tengo? ¿cuándo voy a hacer x cosas? Cada tarde-noche, escribir, por ejemplo, que tres acciones principales tienes que hacer al día siguiente. Más adelante, y dependiendo de tus circunstancias, puedes continuar profundizando en algún sistema que te venga bien, en este sentido, al fin y al cabo, siempre suelo señalar algunos básicos como David Allen o Stephen R. Covey.

2. El hábito de escribir un diario

Para conocerse: un diario; para fomentar la creatividad: un diario; para aprender de lo que te ha sucedido: un diario. Escribir un diario tiene una serie de beneficios de enorme calado. Escribo una entrada en mi diario todos los días, sin excepción, desde hace más de un año. Anteriormente lo hacía, pero de una manera irregular y algo azarosa, solamente cuando sentía enormes deseos de desahogarme o bien escribir algo que me hacía un nudo en la garganta. Desde hace un año me impuse la tarea de escribir una entrada al día. La imposición duró dos semanas porque en seguida se convirtió en algo necesario. Resultó que era más útil cuanto más escribía, aunque aparentemente no tuviera necesidad.

Entre los beneficios que he encontrado es una fuente de aprendizaje, meditación escrita, y un encuentro conmigo mismo. El momento en el que se escribe, se genera un momento y un espacio para la reflexión, para apreciar las líneas de mejoras por las que quieres seguir encaminado, qué cosas han resultado más compleja del día, o simplemente jugar con las palabras. Es muy necesario contar cada día con un rato para uno mismo, si interferencias, sin aplicaciones, sin otros, para ahondar en nuestros pensamientos e ideas.  Sí estás pensando en escribir y quieres algunas ideas de qué escribir échale un vistazo a esta otra entrada.

3. El hábito de tomar paseos

La vida es movimiento, interno y externo. Pasear es una actividad que en mayor parte todos podemos hacerla, da igual su extensión o su tiempo.  Dar un paseo al principio del día y al acabarlo es beneficioso en muchos sentidos. Por un lado, da esa dosis de movimiento que nos es tan necesario, lo que redundará en tu energía general y el mantenimiento de tus funciones fisiológicas. Pero pasear puede ser más que una actividad física. También una experiencia existencial para buscar más profundidad en tu día a día. Pasear puede convertirse en una forma de educar la mirada, pues a nuestro alrededor suceden múltiples acciones y millones de cambios aún cuando el camino parezca siempre el mismo. Siempre hay alguna escena diferente en el barrio, un color distinto en el cielo.

Incluso, puedes convertir esos momentos de paseo en una universidad ambulante por la cantidad de podcast que hay, por lo que mientras caminas, puedes seguir aprendido. En los paseos nocturnos, un poquito antes de irse a dormir, los encuentros fantásticos para cerrar el día, calmando la mente y el cuerpo e irla disponiendo para el descanso. La cuestión es pasear, andar, estar abierto a estímulos. Así que, elige tu momento, y a caminar.

4. El hábito de la exposición a una buena información

Unido a la idea anterior de convertir tus paseos en una universidad ambulante está esta: exponerse a buena información y leer y escuchar variadas opiniones. Al igual que nuestro ambiente nos determina en cierta forma, la información que consumimos e interiorizamos nos afecta a nuestra forma de pensar y de sentir. Buena información puede darnos herramientas críticas para tomar buenas decisiones ya sean laborales, personales o incluso de responsabilidad social.

Actualmente hay una sobreabundancia informativa, por ello es necesario reducir la cantidad de ruido y de información de baja calidad y tratar de dar espacio a la mejor información que podamos recibir. Elegir autoras o autores que sean relevantes en sus campos o que suelan citar sus fuentes de información. Sea como sea, es bueno contrastar la información y tener en mente que incluso expertos en algún campo no tienen porque serlo en otros. Por eso, nuestra capacidad crítica es uno de nuestros bienes más preciados a la hora de hacer frente a la desinformación. ¿Tiene sentido lo que me está diciendo? ¿Es coherente? ¿En qué se apoya para decirlo? ¿Qué dicen otras personas? Una buena forma de exponerte a buena información es cancelar el ruido: ¿qué cuentas que sigo no aportan? ¿son las noticias la mejor fuente de información que tengo?

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5. El hábito del ejercicio

Quizá la actividad física es uno de los mayores consensos actuales. Por citar algunos ejemplos:  previene el envejecimiento prematuro, ayuda a que nuestro organizamos no sufra en el futuro enfermedades y dolencias; modifica nuestro entorno hormonal; mejora en nuestra plasticidad cerebral y coadyuva el aprendizaje; y nos hace sentirmos más satisfechos, etc. Lo cierto es que como dice James Prochaska «Hacer ejercicio influye en todo, tiene algo que hace que sea más fácil adoptar otras buenas costumbres” (en Charles Duhigg). Deportes hay muchos, personalmente me inclino por el entrenamiento de fuerza y luego actividades de tipo cardio que sean más explosivas. No hace falta apuntarse a un gimnasio sino puedes, hay múltiples alternativas ya sea en casa o al aire libre. Lo importante es la mentalidad de ser un poco más fuerte que ayer y ayudar a nuestra salud global de hoy y mañana.

6. El hábito de monitorear tu economía

Ay los dineros. El dinero es un intercambio de energía que permite cubrir necesidades y acceder a experiencias. Es necesario controlar su entrada y sus salidas. No hace falta ser un economista o un brooker para ello. Llevar un registro de los ingresos y contabilizar semanalmente los gastos te dará una perspectiva cercana hacia donde está yendo tu dinero y con él, tu energía y tu trabajo. Muchas veces la cuenta va mermando y no somos consciente en que dirección se ha ido. Actualmente hay varios problemas respecto al dinero: el incremento de adicción a las compras ya que se han convertido en algo tremendamente fácil. Otro de los problemas es la constante precarización de muchos sectores laborales, pero eso es otro tema. El primer paso, como he dicho, es ganar conciencia de donde se va el dinero para poder tomar mejores decisiones a medio plazo como para ahorrar para cosas concretas. Para esto da igual tu salario o tus ingresos, ganar conciencia de como estás gestionando tu dinero te va a dar claridad en cualquier de los casos y aprenderás a manejarlo mejor.

7. El hábito del buen auto-diálogo

¿Cuál es el tono con el que te sueles hablar? Se sincero. Generalmente, no solemos tratarnos demasiado bien. Suele decirse que el crítico más implacable habita dentro de nosotros/as. Aunque también suele decirse que generamos suficientes escusas como para mitigar esa carga emocional.

Sea como sea, un interesante hábito es el de hablarnos bien, permitirnos cometer errores y aprender de ellos. Cada vez que suene una autocrítica desmesurada o comentarios despectivos hacia nosotros, intentar cambiarlos. Ah, y con esto también, se hace referencia a cuando creemos saber lo que opinan los demás de nosotros/as. Por experiencia, no suele ser algo positivo ya que a veces creemos que los demás nos critican y opinan mal de nosotros cuando esa es nuestra propia opinión de nosotros la que está allí. No somos buenos lectores de mentes.

Estos son siete hábitos sencillos con los que podemos empezar a crear unos sencillos pasos para tener una mejor calidad de vida.

¿Qué te ha parecido ¿echas de menos algún hábito que creas fundamental?  ¿cuál es el hábito que has implantado en tu vida y del que más satisfecho estés?

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