DESARROLLO MÍNIMO

Rutinas creativas para revivir en el insomnio.

 

No existe un tiempo más denso y pesado que el de una noche de insomnio. El tiempo se enlentece, las sombras acechan y la palpitación en la sien se siente más fuerte. Las mañanas que le siguen, se hacen pegajosas, a veces doloridas.  El café, o el té, solo convierten a la fatiga en algo enmascarado. Estos son algunos de los síntomas que he ido anotando porque, sí, tengo insomnio.

Llevo teniendo insomnio de diferentes tipos desde hace varios años y unas de las cosas que me está ayudando a recuperar las noches de descanso es la curiosidad. Curiosidad para aprender más sobre el misterioso mundo del sueño y también para plantearme las cosas desde otros enfoques, más amables, más profundos. Últimamente me he preguntado, ¿cuántas formas hay de vivir una noche eterna? si no podemos hacerlo desaparecer el insomnio, ¿de qué forma podemos expresarlo en busca de un consuelo? Al parecer, los lectores de Mason Currey también se han preguntado cosas parecidas porque hace poco le preguntaron en una de sus newsletters “¿cómo se podría convertir el insomnio en una baza creativa?”. En realidad, hay muchos artistas que fueron insomnes: Proust, Colette, Vladimir Nabokov, Vicent Van Gogh y uno de mis (últimamente) filósofos favoritos: Byung-Chul Han.  La respuesta de Mason Currey ha inspirado post junto con un artículo muy chulo y diversas lecturas como las que ahora veréis. .

INSOMNIO: UNA PALABRA

Según José María Esquirol (La Resistencia Intima: Ensayo de una filosofía de la proximidad) hay tres tipos de noche. La primera es dedicada al reposo, al descanso, al sueño y a la recuperación de la energía vital. La segunda es la noche de la reflexión «de la vigilia voluntaria» en la que “apartado del ruido del día se puede ver y contemplar aquello infinito que nos rodea”. Es decir, una noche dedicada a la reflexión y a la indagación para resolver preguntas y tomar decisiones. La tercera noche es la del insomnio:

«La noche de la vigilia involuntaria: noche de sumisión a las fuerzas oscuras de la existencia, que ni siquiera permiten el reposo; noche nos convierte en rehenes de fuerzas impersonales, rehenes ciegos: no se percibe a nadie que ate y, sin embargo, los lazos aprietan más que nunca (…).

Quizá una de las mejores definiciones no clínicas respecto al insomnio sea esa como esa fuerza que ata, una vigilia involuntaria, aunque la mente y el cuerpo estén cansados, fatigados y necesiten recomponerse.

Insomnia: diferentes interpretaciones

Quizá una de las interpretaciones más benevolentes hacia el insomnio proviene de Marilynne Robinson, escritora, de entre otras obras como Vida Hogareña, ya que decía que tenía “Insomnio benevolente”. La autora encontraba esas horas como “un tiempo robado. Es como si yo tuviera 28 horas al día” y en verdad, es así. No hay silencio más apabullante que el que se escucha de madrugada, momentos que ella aprovechaba para leer y escribir, de ahí que lo le diera la visión de un tiempo regalado. Una suerte de paréntesis, un tiempo personal y a salvo de los vaivenes del día.

Otras formas de contemplar el insomnio se pueden apreciar a través del arte de Louise Bourgeois (1993), que era una insomne confesa. Así, lo concibió como una experiencia más de su vida y lo utilizó para nutrir su mundo creativo. Para ello, tenía un diario de dibujo en la mesilla de noche que empleaba cuando su vigilia se prolongaba o cuando se despertaba en la madrugada. Fruto de esas noches entre 1994 y 1995 de trazos nocturnos fue su proyecto Insomnia Drawings.

Louis Bourgeois.

A veces imagino la vigilia obligada como una especie de secuestro, sobre todo cuando el cansancio hace pesados los músculos, los parpados y la cabeza y uno no puede dejarse invadir sueño ¿a qué sueños no querremos ir cuando nos agarramos tan fuerte al hilo de la conciencia? A ese desasosiego le supo dar forma Lee Krasner, sobre todo tras la muerte de su marido Jackson Pollock. Parte de sus trabajos se recogieron en Night Journeys. De hecho, gran parte de sus obras se realizaron porque no podía dormir. Estos cuadros están repletos de fuerza, violencia y encogen, sobre todo cuando atendemos al gran formato de lienzos. Krasner empleo el arte no como una forma de relajarse sino como una espacio en el que poder volcar su ira, toda la fuerza de las palabras silenciadas y todo el peso de la noche que se cernía sobre ella. 

Lee Krasner

Profundizando en la connotación oscura, Trecey Emin decía que “el insomnio destruye el alma”. Esta artista realizó en 2019 una exposición en Londres en donde compartió sus documentos insomnes denominados como A Fortnight of Tears, en la que la soledad, la desesperación y la frustración se mezclan con sus trazos nerviosos y profundos, así como sus retratos de mirada fatigada. La aristas se hacía, o quizá continúe, documentando sus vigilias, trasmitiendo bajo su mirada desafiante aquellas madrugadas extensas. 

Trecey Emin

A veces, en la noche, nos encontramos demasiado con nosotros mismos, con aquellos problemas sin definición, aquellas indecisiones, mientras la ciudad sigue su ritmo lejos de nuestras habitaciones. Algo así me imagino en uno de los cuadros más famosos de la historia del arte occidental: La noche estrellada de Van Gogh. Esta obra fue acabada en un momento en el que el alba despuntaba y los rayos del sol se debieron colar en su habitación del sanatorio donde se encontraba ingresado. De este modo, Van Gogh plasmó al pueblo dormido, las estrellas girando en el firmamento, los colores alucinados, oníricos. He de confesar que a veces intento pensar que, en la cama, me muevo con la tierra orbitando mientras imagino las estrellas en el firmamento meciéndose, como en cuadro de Van Gogh. Esa visión calma, pues uno sale de sí y trata de aumentar la lente desde la que mira el mundo.

Sin embargo, no hace falta irse a volar a galaxias lejanas para encontrar otras notas brillantes y cálidas. Esas gotas de luz que hay en el cielo también existen en la tierra. Byung Chul Han, quien no ha manifestado ser insomne, pero si una criatura nocturna y de sombra, comentaba en su hermoso libro Loa a la Tierra, que algunas noches se convierte en un vigilante que cuida a lo que emerge de la tierra “me volví a quedar en el jardín hasta el amanecer. Las innumerables flores de la genista con su brillo amarillo iluminan la noche y me llenan de dicha”. La noche ya no es ese castigo ni ese secuestro, es una liberación y un encuentro con aquello que cuidas. 

Finales

Imagen propia. Ultimos rayos de sol.

El insomnio de los artistas ha sido algo muy mitologizado por la cultura, a veces visto como esas almas tormentosas que no pueden calmar su impulso creativo cuando las musas (y/o musos) les visitan a la caída de las noches espantando a Morfeo. Y en verdad, podría ser al revés. Un artista de se convierten en artista por su capacidad de transformar una realidad dolorosa en una ventaja, en una fuente de creatividad. Muchos de ellos padecieron las noches graves; en algunos de ellos, esas noches dolorosas o estrelladas les nutrió de inspiración cuyo resultado nos impacta, nos acompaña y nos nutre también a nosotros.

Quizá, aumentando nuestra perspectiva, caminando entre los cuadros y la experiencia de otros nos haga a mostramos que escribir, dibujar o recorrer los caminos del arte nos es posible aliviar ciertas cargas. No solo contemplando sino experimentando nosotros mismos, dibujando la noche, escribiendo sus trazos, fotografiando sus rincones o explorando las bellezas nocturnas de nuestro mundo.

Así, entre las sombras de la noche, poder sentirnos conectados a través de espacio, tiempo y forma con aquellos insomnes y criaturas de la sombra.

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